El músico y su instrumento. La guitarra.
¿Cuánto tiempo le lleva a un músico encontrar su sonido?, ¿es la técnica, la tecnología o el alma del músico la que define ese trazo sonoro distintivo? Es imposible responder con suma exactitud a estas interrogantes, ya que para definir cuál es, cómo y cuándo se logra la definición del sonido en un músico, intervienen factores como el tiempo, la escuela, el instrumento y, lo que indiscutiblemente requiere cualquier fórmula: el sentimiento del ejecutante.
Este texto lograría dimensiones inconmensurables si el tema no lo acotara a un sólo instrumento, la guitarra. Y más específico aún: la guitarra eléctrica. Imposible e irresponsable sería tratar el tema generalizado de la reina de las seis cuerdas sin hacer exhaustivas investigaciones sobre iconos como Andrés Segovia, Fernando Sor, Laurindo Almeida, Vicente Gómez, Paco de Lucía y tantos como ellos. Por eso nos remitimos a la versión eléctrica y amplificada, en donde la complejidad no es menor, pero podremos realizar un texto más sintetizado y digerible, enriquecido con el perfil de sus exponentes más representativos.
Antes de comenzar con la puntual mención de algunos guitarristas en específico, quisiera destacar que, en definitiva, Leo Fender y Les Paul dieron a la guitarra los cimientos tecnológicos, a partir de los cua- les la historia de este instrumento se ha desarrollado. Actualmente la variedad de marcas y modelos de la guitarra eléctrica es sumamente amplia, pero desde la década de los treinta hasta el día de hoy, músicos de blues, jazz y rock (en toda la gama de expresión que logra este género) utilizan la Les Paul de Gibson, así como Stratocaster y Telecaster de Fender, que lideran el mundo hexacordal.
¿Qué lleva a un músico a escoger un instrumento en específico? Tiempo es, tal vez, la respuesta. Complementada con experimentación, juego y creatividad. No nos sorprende ver que guitarristas como Jimmy Page, Eric Clapton, Dave Murray o Carlos Santana, entre muchísimos otros, experimentaron durante años probando distintas guitarras antes de decidirse por tomar una como insignia para su sonido.
La evolución de la técnica guitarrística, en relación con las innovaciones tecnológicas, ha fomentado la creación de distintos productos que intentan cumplir con las exigencias de los ejecutantes. Pero resulta que año con año vemos siempre mejoras y cambios en los modelos. Incorporación de una cuerda, más pastillas, menos pastillas, cambio de maderas, incorporación o eliminación de trémolo, más o menos trastes, cuerdas más rápidas y ligeras o gruesas y toscas, son sólo algunas de las mutaciones que hemos visto a lo largo de la historia en la personalidad de este instrumento.
Sonidos con nombre y apellido
¿Por dónde comenzar? La Les Paul de Gibson, así como Telecaster y Stratocaster de Fender, parecen ser una buena opción. Estas tres son las primeras guitarras de cuerpo macizo en lograr fama comercial internacional. Así es, fueron Leo Fender y Les Paul quienes marcaron la pauta sobre cómo se debe hacer una guitarra. Difícilmente se puede encontrar a uno de los grandes guitarristas de la historia que no haya utilizado, al menos momentáneamente, una de estas obras de arte que destacan la armónica conjunción entre la madera y el metal.
A continuación, algunos ejemplos de los más destacados exponentes de la guitarra eléctrica:
El rey es rey dentro y fuera de sus dominios. Considerado por muchos como el padre del blues, Riley B. King, o simplemente B.B. King, es el artífice del estilo dominante de este género en la guitarra. Mentor y principal influencia de muchos otros grandes como Hendrix, Clapton y Mayer, este hombre de ochenta y cinco años, ha logrado internacionalizar su sonido en voz de su amada Lucille. Ella, su siempre fiel e inseparable amiga, su alma gemela, es quien da voz a ese tren desbocado de sentimiento, pasión, nostalgia y experiencia. Pese a lo simple que parezca su técnica, lo complejo no radica simplemente en lo estricto de la ejecución, sino en ese sentido del sentimiento. Alargar medio instante una nota, tocarla, romperla y hacerla sonar de nuevo con la intención de desvanecerla, es algo que no se puede aprender con un maestro, esas son cuestiones de los nervios y del alma. Más allá de lo técnico y lo formal, musicalmente hablando, el sonido de B.B. King nos ha enseñado, como guitarristas, que la técnica es únicamente una herramienta para poder expresar todo lo que el corazón puede decir a través del lenguaje hexacordal.
Eric Clapton es uno de los mejores guitarristas de todos los tiempos, a quien la experimentación lo ha llevado a ampliar su versatilidad. Desde finales de los años sesenta, en donde se le dejaba ver con una Gibson SG y un amplificador Marshall, logró un sonido característico tanto personal, como de la época, es decir, el Woman Tone. Esta peculiaridad la lograba subiendo a tope el volumen y la dis- torsión del amplificador, mientras que en la guitarra bajaba todo el tono. In the Sunshine of Your Love es el tema en donde mejor se puede apreciar este sonido. Pero, ¿qué pasó después? Al incorporarse a bandas que demandaban un estilo más apegado al blues, necesitó una guitarra que le permitiera un feeling más marcado. La respuesta a esta demanda fue la que, probablemente, sea la guitarra más versátil: la Stratocaster. Tocando blues, rock, pop o cualquier fusión musical, Clapton desarrolló ya un estilo propio en la ejecución sin escatimar en hammerings y pullings, que imprimen un sello percutivo a su sonido. ¿Quién, que se jacte de amante de las seis cuerdas, no reconoce el llanto de sus bendings?
Pionero, loco, visionario, iluminado y parteaguas en el rock. Jimmy Hendrix, quien es, para muchos, el mejor de todos los tiempos, llevó el sonido de su Stratocaster hasta puntos ini- maginables para quienes lo escuchaban por primera vez en la década de los sesenta. Zurdo y fiel al blues, tocó tan pulcro y fino, así como sucio y crudo como su alma le dictara. Ídolo de todos por su compleja sencillez al tocar. Es difícil escribir sobre este hombre, pues qué se puede decir más allá de lo que su sonido y su instrumento lograron transmitirnos al oído. Frontman, egocéntrico y genio, fueron cualidades que pudo destacar en el escenario, donde su guitarra fungía como cómplice de sus excentricidades. Berridos, chillidos y desquicio fueron características de su sonido durante algunas presentaciones en directo, mientras que en otras se destacaba por limpio, sensible y cadencioso. Conoció a la guitarra eléctrica como amiga, enemiga, cómplice, y como una extensión de su cuerpo y de su voz. Logró, con base en la simbiosis entre el instrumento y el hombre, hacer de dos cuerpos una misma voz.
Uno de los guitarristas más pulcros de la historia es sin duda alguna, Jimmy Page. Jamás pudo ocultar al blues como pilar ideológico instrumental, lo hizo con sonido limpio o con distorsión, lento o increíblemente veloz, y lo logró a través de su Les Paul. Esta guitarra no perdona errores, igual que la Telecaster (considerada por muchos como su segunda guitarra), ya que ambas ponen al guitarrista frente al espejo y le lucen sus virtudes, pero también le exhiben fonéticamente cada carencia. Dio voz a una generación, logró llevar lo hecho por los pioneros del rock a su expresión máxima en la interpretación, a lo más atrevido, potente y salvaje del momento. Since i ́ve been loving you, Black Dog, Stairway to Heaven, Hole Lotta Love, y Heartbreaker son sólo una muestra de la fina y vasta obra con la que este hombre contribuyó al mundo de la guitarra.
Carlos Santana es melancolía, furia y adrenalina percibidas a través del latin sound. Este mexicano saltó a la fama y duró varios años (o décadas) utilizando Stratocaster, hasta que finalmente se decidió por la exclusiva utilización de los modelos de Paul Reed Smith. Tal vez el sustain de la Strato no le era suficiente para emular ese llanto tan característico en su sonido actual. Esos largos berridos y lamentos latinos que se extienden durante varios segundos los logra con esta guitarra de poco peso, favorecedora para la digitación y veloz como pocas. Algunos lo tildan de poco versátil, pero indiscutiblemente Santana goza de un sonido propio lleno de nostalgia, potencia y sentimiento. ¡Ah! y eso sí, pocos han sido tan aguerridos a las escalas menores para la improvisación.
Dave Murray (Iron Maiden) y Dimebag Darrell (Pantera) son sólo dos de los muchos grandes ejecutantes de la guitarra en el Heavy Metal. ¿Por qué hablar de ellos y no de otros? Simple, respecto a Murray se hará mención de la peculiaridad de utilizar una Stratocaster para este género que demanda mucha velocidad y efectos. Sobre el segundo se destacará que fue la máxima expresión de rebeldía, de infalible e innovadora ejecución técnica y genialidad en la composición de riffs. En el Metal es común ver a bandas que tengan en sus filas a guitarristas muy veloces, agresivos, creativos y la gran mayoría con varios tintes de virtuosismo. Definitivamente Dave Murray cumple con estas características, pero hay algo que lo destaca de los demás: la uti- lización de una guitarra bluesera y rockera. Para poder soportar las bases de distorsión y agudeza características de su género, Murray implementó una pastilla de doble rebo- binado o Humbucker a su guitarra (en vez de tres de rebobinado simple, como la versión clásica de la Strato). De esta forma podemos ver a un guitarrista que innova para cumplir con los cánones de su género, pero que a la vez exige un instrumento con cuerpo, peso y feeling.
Ahora, Dimebag Darrell, firme estudioso de Joe Satriani, Kerry King (Slayer), Dave Mustaine (Megadeth) y Ace Frehley (KISS), es, tal vez, el último gran guitarrista virtuoso del Metal (al menos durante los años de mayor auge internacional). Veloz, agresivo, virtuoso, creativo, y con un nivel por encima de la pulcritud, se destacó este guitarrista durante casi 20 años de trayectoria. Es autor de riffs míticos (Walk, This Love, Cowboys from Hell, Five Minutes Alone, Where You Come From, y muchos otros más) y creador de una de las mutaciones más originales de la música pesada, es decir, el Groove Metal. Con una guitarra Washburn o una Dean peculiares por su benevolencia con la digitación, la velocidad en la ejecución y la flexibilidad de sonidos, este virtuoso dio una vulgar demostración de poder a los oídos sedientos de creatividad. Mezcló el country, blues y la música clásica en sus solos. Rompió esquemas en la composición con sus riffs y rindió tributo a sus men- tores haciendo adaptaciones de sus estilos a la música de su banda, Pantera. Por esto y por mucho más, es a la fecha, uno de los más grandes guitarristas de todos los tiempos.
Amigos, damas y caballeros, guitarristas, aficionados y demás, imposible nos es escribir sobre todos y cada uno de los ejecutantes de la guitarra eléctrica, ya que, como he mencionado con anterioridad, haríamos un texto de dimensiones enciclopédicas. Pero tratamos de hacer hincapié en algunos de los más reconocidos guitarristas para demostrar esa peculiar relación que se crea entre el hombre, su instrumento y su técnica, para definir un sonido. Es eramos sea esta la primera parte de una vasta serie de investigaciones y reflexiones sobre esta temática.












