La primera vez que escuché algo de The Budos Band fue en la ciudad de Nueva York, leyendo un periódico local que me habían regalado a la salida del metro. Por no tirarlo a la basura, me puse a ojearlo y en alguna de las páginas interiores vi la foto de un grupo de 10 personas abrazadas de algún instrumento musical, entre los cuales logré distinguir saxofones, trompetas, guitarras, percusiones e incluso un fender rhodes. Aquel grupo parecía más un equipo de futbol, sin embargo el título de la nota decía algo así como funk, soul y afrobeat desde Staten Island.
Últimamente parecen salir de debajo de las piedras formaciones no africanas dedicadas al mundo de los ritmos africanos mezclados con otras músicas. Antibalas, Kokolo, Souljazz Orchestra o Fanga son sólo algunos ejemplos señeros, pero una de las más recientes es la Afro Latin Vintage Orchestra, un ensamble francés formado por diecisiete músicos dedicado a la fusión del afrobeat con el afro-funk, el jazz, la descarga afrocubana, elementos indios, el ethiojazz y algún rasgo tomado del spoken word y del hip-hop. Con esta premisa sacaron su primer trabajo en 2009 llamado acertadamente "Definitely Roots" y han vuelto a publicar un segundo el pasado marzo con el nombre de "Ayodegi", un disco más étnico y variado si cabe que su debut y con un sonido un tanto más sucio y menos groove. Eso sí, vuelven a estar presentes esas percusiones tan recurrentes en este tipo de música y esos metales que, cada vez que suenan, hacen que tengas que bajar el volumen de tu reproductor debido a la potencia que desprenden. Tampoco hay mucho más que añadir pues, aun con sus rasgos distintos, "Ayodegi" supone una interesante continuación que apuntala con fuerza la trayectoria de una banda que en los próximos años habrá que seguir muy de cerca.
Sí, otravez Strut es el responsable del retorno de algúngrande de la historia musical africana. En estecaso le toca el turno a la legendariaOrquestaPoly-Rythmo, tambiénconocidacomoTPOrchestrePoly-Rythmo de Cotonou, que, después de veinteaños sin publicarálbum, ha vistocomo, en los albores de la pasadaprimavera, salía a la ventasuúltimo y novedosoproyecto de- nominadoCotonou Club. Completamenteproducido en Paris con equiposanalógicosincluídos, el nuevoálbum de estaformaciónrepasa, en clave de afrobeat, afro-funk, jazz y elementosfolklóricos de Benin, un repertoriobasado en unamezclaentrealgunos de susclásicoscomo“GbetiMadjro” y algo de material nuevoquesiempre se agradece. Además, y comoaliciente, a los cincomiembrosoriginalesquetodavía la integran hay quesumarinteresantesapariciones de artistascontemporáneoscomo la siempreeficienteAngéliqueKidjo, la emergentegranvocalistamalienseFatoumataDiawara y hastagenteprocedente de la música popular como la aparición de dos miembros de Franz Ferdinand en el últimotema del trabajo, “Lion Is Burning”. Lamentablemente, y a pesar de todosestos, a priori, motivadoresactivos, Cotonou Club peca de unainconsistenciaacucianteque se pone de manifiesto, principalmente, en algunaspocoafortunadasrevisiones de susantiguoshimnos. Con todo y con eso e indudablemente, el retorno de una de lasformacionesmáslegendarias del continentenegroescomoparaestar de enhorabuena, pero un servidor se queda, sin dudarlo un momento, con aquellasgrabacionesque, en los sesenta y setenta, hicieron de la Poly-Rythmouna de lasbandasmásinteresantes del África occidental.
Otroselloespecializado en músicas del mundo (Soundway) que nos trae un nuevotesorohastaahoraescondido en lasoscurasestanterías de la historia de la música. Se trata del único disco quesacó al mercado la Black Truth Rhythm Band, unaformaciónoriunda de Trinidad y Tobago quetenía, comorasgo de distinción con respecto a otrasbandascoetáneas de la zona, suvisión de la músicaafroamericana de la quebebíansusraícesdirectas con el afrobeatnigeriano y lasdiversasformas de música popular africana, además de laspropiasinfluenciascaribeñasquetenían en el reggae y en el calypso susrepresentantesmásdestacados. Asílascosas, el grupolideradopor el vocalistaOluko Imo, queposteriormentetrabajaríaincluso con FelaKuti, sacó un solo trabajo, esteIfetayo, publicado en 1976, queahoraSoundwayrescatapararegocijo de los amantes del ritmo. Y esquesiempredecimos lo mismo, pero el mundo de la músicaes tan inabarcablequesóloDiossabecuántabuenamúsica hay porahídesperdigada sin ver la luz, a la espera de serdignamentepublicada. Estaformaciónes un claroejemplo de ello. Un claroejemplo de esoquellamamoscomúnmente Great Black Music, perorealizada, empaquetada y enviadadesde el ardienteCaribe. Muyrecomendable.